Pagar al Ayuntamiento por un vado permanente garantiza el acceso y salida, sin restricciones, de un espacio reservado para nuestro automóvil. Aunque sea tan sólo a efectos legales...
...O eso parece ocurrir en la ciudad. El contribuyente paga, el Ayuntamiento cobra y el personal ignora la prohibición de aparcar frente a la puerta de nuestro garaje. Y si a ello le sumamos la pasividad de la Policía Local -por no elevar el tono de la crítica y hablar de inoperancia o incompetencia-, casi daría lo mismo pagar o no pagar por un vado. Es importante recordar que los Ayuntamientos y su Policía Local están a nuestro servicio, y no al contrario; aunque, para ser justos, tampoco podemos negar que el origen del problema se encuentra en el incivismo galopante que reina en toda nuestra sociedad. El ejemplo que mostramos en esta fotografía (visto en Sevilla en septiembre de 2010) es sólo una expresión más de cómo se ha evaporado, en los últimos años, el respeto por lo ajeno.

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